6.15.2014

Tuneando el pen-drive


Para las jornadas culturales y sociales que ofrecimos a los alumnos de la ESO este curso, preparé un taller para un timing dos horas, con la dificultad añadida de que fuera atractivo tanto para alumnos como para alumnas.

Se me ocurrió que, tiñendo pasta de sal con pintura, podríamos tunear los lápices de memoria con alguna forma fácil y divertida.
Así que, a riesgo de que alguien se llevara una decepción con el sabor de nuestras pequeñas obras de arte, estuvimos haciendo repostería.

El nivel mejorado se debería realizar con pasta de FIMO, pero para empezar no estuvo mal.