Me resulta muy difícil ignorar la propuesta de un alumno que plantea alguna actividad diferente en el proceso de aprendizaje, pues ciertamente cuando participan activamente de ese proceso es cuando más les queda grabado aquello que pretendíamos enseñarles; así que, aun sabiendo que suponía un esfuerzo extra de organización y sobre todo de posterior puesta en orden, he escuchado la sugerencia de un alumno y nos hemos remangado literalmente para moldear barro.
En este caso, estábamos repasando la revolución que supuso el neolítico, haciendo hincapié en el desarrollo de nuevas técnicas necesarias tras el nacimiento de la agricultura y la consecuente especialización. Para llevar a cabo una práctica relativa a una de esas técnicas nuevas, hemos realizado unos recipientes de cerámica, siguiendo el mismo proceso que en esa época prehistórica.
Hemos preparado una base con un círculo al que le hemos ido enrollando un cordón de barro. A continuación hemos alisado los laterales y decorado con conchas (en su defecto chapas de botella).
Los resultados han sido variados, pero la experiencia muy provechosa ya que el primer mensaje que he recibido ha sido que "era más difícil de lo que parecía"; en definitiva, hemos confirmado que la especialización debió de ser muy necesaria para optimizar el tiempo.
