
Es una medusa de papel de seda y cola blanca, que estoy segura que, si la ponen en práctica los alumnos, derivará en versiones muy creativas y divertidas.
No estoy descontenta, pero debo reconocer que no tiene el aspecto etéreo y sutil de las dos medusas anteriores, tan ajustado a las reales. Supongo que seguiré probando. A vosotros ¿qué os parece?
(Un día después).
Aprovecho una tarde de manualidades con mi hijo mayor, para mostraros a modo de tutorial cómo se hace, paso por paso.
(El ratoncito que sale en la siguiente foto era el encargado en provocar la corriente marina).
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